Fue el 15 de septiembre de 2009 cuando me llamaron
para hacer el examen para entrar a trabajar al Hospital General de Naucalpan. Mi
hermana Patricia, quien es ginecóloga, trabajaba ahí.
Yo estaba deprimida porque la relación sentimental
más importante que había tenido terminó diez días antes. Sin embargo, me
entusiasmaba el hecho de entrar a trabajar, ganar mi propio dinero y aparte
poder solventar ya algunos gastos por mi propia cuenta, pues era dar un gran
paso (superarme).
Llegó el día que tenía que hacer el examen, estaba
muy nerviosa. Llegué puntualmente en la mañana (09:00 horas) al departamento de
Recursos Humanos y en seguida me dieron las hojas y las instrucciones para realizarlo.
Fue un examen psicométrico, así que no lo sentí tan pesado. Días después me
llamaron para avisarme cuando me tenía que presentar a laborar.
Entré a trabajar el 01 de Octubre de 2009 al
departamento de Control y Sistematización (Informática). Mi jefe, el Ingeniero
Andrés, era exigente, pero como siempre, logré hacer amigos rápido y no me fue
difícil aprender a usar el sistema de captura que me había asignado, pues ellos me ayudaban.
Era mi primer trabajo y me fue un poco complicado
adaptarme al horario, pues estudiaba en las mañanas en la Escuela Bancaria y Comercial
en la carrera de Comercio y Negocios Internacionales, de
siete de la mañana a dos; y por las tardes tenía que salir de clases casi
corriendo para poder llegar a trabajar a las dos y media. Salía a
las nueve de la noche.
Ahí conocí a Jazmín quien era mi controladora de
asistencia y quien se volvió mi mejor amiga del hospital.
Con el paso del tiempo nos fuimos llevando cada
vez más, y el dejarme llevar por el desmadre me trajo problemas, obviamente,
pues llegábamos a apurarnos para salíamos a tomar en cuanto terminábamos nuestro
trabajo.
Con Jazmín compartí de todo un poco: cumpleaños, consejos
de amores y desamores, trabajo, alegrías, tristezas, fiestas y regaños. Sin
embargo, un día saliendo de una peda terminó nuestra amistad. No sé si fue un
mal entendido o no, y jamás lo sabré. Eso me entristece mucho pues ahora Jazmín
es un ángel que nos cuida desde el cielo y con quien nunca arreglé esa situación.
Aún no me puedo perdonar el no haber hablado con ella. La extraño demasiado,
pero sé que por algo pasan las cosas y que seguro está en un lugar mejor.
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