Al Borde de la Razón

Este Blog forma parte del proyecto narrativo Los seis momentos clave de mi vida, bajo la dirección del maestro Sandro Cohen dentro de la materia Redacción Universitaria del departamento de Humanidades, División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco.

junio 24, 2013

Mi primer trabajo


Fue el 15 de septiembre de 2009 cuando me llamaron para hacer el examen para entrar a trabajar al Hospital General de Naucalpan. Mi hermana Patricia, quien es ginecóloga, trabajaba ahí.

Yo estaba deprimida porque la relación sentimental más importante que había tenido terminó diez días antes. Sin embargo, me entusiasmaba el hecho de entrar a trabajar, ganar mi propio dinero y aparte poder solventar ya algunos gastos por mi propia cuenta, pues era dar un gran paso (superarme).

Llegó el día que tenía que hacer el examen, estaba muy nerviosa. Llegué puntualmente en la mañana (09:00 horas) al departamento de Recursos Humanos y en seguida me dieron las hojas y las instrucciones para realizarlo. Fue un examen psicométrico, así que no lo sentí tan pesado. Días después me llamaron para avisarme cuando me tenía que presentar a laborar.

Entré a trabajar el 01 de Octubre de 2009 al departamento de Control y Sistematización (Informática). Mi jefe, el Ingeniero Andrés, era exigente, pero como siempre, logré hacer amigos rápido y no me fue difícil aprender a usar el sistema de captura que me había asignado, pues ellos me ayudaban.

Era mi primer trabajo y me fue un poco complicado adaptarme al horario, pues estudiaba en las mañanas en la Escuela Bancaria y Comercial en la carrera de Comercio y Negocios Internacionales, de siete de la mañana a dos; y por las tardes tenía que salir de clases casi corriendo para poder llegar a trabajar a las dos y media. Salía a las nueve de la noche.

Ahí conocí a Jazmín quien era mi controladora de asistencia y quien se volvió mi mejor amiga del hospital.

Con el paso del tiempo nos fuimos llevando cada vez más, y el dejarme llevar por el desmadre me trajo problemas, obviamente, pues llegábamos a apurarnos para salíamos a tomar en cuanto terminábamos nuestro trabajo.

Con Jazmín compartí de todo un poco: cumpleaños, consejos de amores y desamores, trabajo, alegrías, tristezas, fiestas y regaños. Sin embargo, un día saliendo de una peda terminó nuestra amistad. No sé si fue un mal entendido o no, y jamás lo sabré. Eso me entristece mucho pues ahora Jazmín es un ángel que nos cuida desde el cielo y con quien nunca arreglé esa situación. Aún no me puedo perdonar el no haber hablado con ella. La extraño demasiado, pero sé que por algo pasan las cosas y que seguro está en un lugar mejor.

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