Al Borde de la Razón

Este Blog forma parte del proyecto narrativo Los seis momentos clave de mi vida, bajo la dirección del maestro Sandro Cohen dentro de la materia Redacción Universitaria del departamento de Humanidades, División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco.

junio 09, 2013

Valora y disfruta lo que tienes

Fue en 2004 cuando entré a la preparatoria. Dos de mis amigas y yo habíamos hecho examen de admisión para la misma preparatoria. Las tres lo aprobamos.  

En el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) existen varias modalidades de estudio. Yo me quedé en Prepa Bilingüe, mientras que Ana y Ale en Prepa Tec. La diferencia entre estas modalidades era que yo tendría clases tanto en inglés como en español, y ellas siempre en español.

Yo estaba muy nerviosa, pues deseábamos estudiar juntas,  y ahora estaría apartada de ellas.

No sabía lo que me esperaba. Ese miedo junto con mis nervios fue desapareciendo poco a poco; encontré a quienes hasta la fecha, son mis mejores amigos.

Esta escuela era completamente diferente a las otras donde estudié la primaria y la secundaria; empezando por el tamaño, la zona, la gente, el trato, la dificultad y la dedicación que había que darle a mis estudios.

Encontré gente de todo tipo: fresas, darks, nerds, punks y los deportistas, entre otros. No había persona alguna que no estuviera dentro de alguno de estos grupos.

A pesar de estar tan marcadas las diferencias económicas y sociales que existían entre todos los alumnos, la gente se apoyaba entre sí. El compañerismo, la amistad, el trabajo en equipo y el no ser egoísta fueron puntos clave para poder sobrevivir a esta etapa tan pesada en cuanto a estudios y dedicación se refiere.

Me costó trabajo adaptarme a mi nuevo ritmo de vida. Ahora me tenía que ir en transporte de la escuela, levantarme más temprano, y poner atención para obtener buenas calificaciones, o por lo menos para no reprobar porque me atrasaría.

Pasé momentos difíciles, pues  reprobé algunas materias y tuve que cursar veranos para aprobarlas, pero aún así fue necesario quedarme otro año en la prepa.

Haber reprobado algunas materias me dejó grandes experiencias tanto al conocer gente distinta, como en mi persona; ya que me ayudó a madurar, a ser más dedicada, consciente y a valorar el esfuerzo económico de mi hermana al pagar mi colegiatura.

Mi hermana me quería regalar en mi cumpleaños 18 un coche, y hasta me propuso que me inscribiera en otra preparatoria, pero me gustaba tanto el Tec, que preferí usar el dinero del coche en el año extra que hice de preparatoria.

Ese año fue el mejor de los cuatro que cursé. Sin duda, la mejor etapa escolar, hasta ahora.