Fue un 16 de
enero de 2009 cuando nos conocimos. Recuerdo muy bien su rostro a lo lejos en
aquel bar. Yo no me atreví a hablarle; sin embargo, mi amiga Diana le invitó
una cerveza en mi nombre.
Se acercó a
platicar conmigo. Nos conocimos más de lo que esperaba. Fue emocionante el
saber que vivíamos relativamente cerca, que trabajaba por donde yo comenzaría a
trabajar y que coincidíamos en fechas y lugares. Aquella noche me sucedió lo
que suelen llamar “amor a primera vista”. Simplemente, me enamoré.
Nuestra primera
cita fue el 14 de febrero del mismo año. Fuimos a comer a la Cúspide en Lomas
Verdes y platicamos tanto que la tarde pasó muy rápido; no nos dimos cuenta de
la hora. Empezamos a salir constantemente, hasta que decidimos tener una
relación formal el 6 de marzo.
Por primera
vez en mi vida sentí lo que era el verdadero amor, aunque suene cursi. Supe lo
que implicaba una relación sentimental en todos los aspectos: respeto, amor,
comprensión, fidelidad y lo más importante, confianza.
Yo tenía 19
años y vivía de fiesta en fiesta los fines de semana. Gracias a sus consejos y a
los siete años que me llevaba entendí que, tomar y fumar, no era bueno para mi
cuerpo.
Me enseñó a
valorar el esfuerzo de mi familia por pagarme la universidad y que no era bueno
gastar el dinero en tanta fiesta y alcohol. A su lado, supe lo que es ser
responsable, y más cuando entré al Hospital General de Naucalpan a trabajar. Comencé a
sentir las ganas de querer formar una familia, de casarme, y de envejecer al
lado de alguien.
Como en toda relación, tuvimos altas y bajas,
pero vivimos cosas padrísimas; por ejemplo conciertos como el de Pandora, donde
nos comprometimos con la canción “Cosas que nunca te dije”. Realizamos varios viajes:
Guanajuato, Michoacán y Puebla. Compartimos muchas experiencias como fiestas
familiares (de esas que terminan al día siguiente de tanto bailar); superamos problemas
tanto laborales como familiares, cambios de trabajo, defunciones, etcétera.
Estando con su
familia pude sentir el calor de hogar, pues mi familia es pequeña y no muy
unida. Yo prefería estar en su casa a estar en la mía por no sentir tanta confianza
como con mi nueva familia. De 2010 en adelante empecé a pasar Año Nuevo y/o
Navidad con su familia. Jamás pensé separarme de mi familia en fechas tan importantes.
Han sido los
cuatro años más importantes de mi vida. Grandes experiencias al lado del amor
de mi vida.